Portocarrero

Portocarrero

89,95 

Allá por el Siglo XVI el Obispo Diego de Villalán cuando construía la Catedral de Almería, en su lecho de muerte, llamó a su maestro tallador Gonzalo Abades. Le hizo prometer que grabaría su figura en la capilla funeraria de la Catedral.

El tallador sin modelo ni dinero, decidió recrear un sol deslumbrante, símbolo del aroma fresco y especiado del Estragón y Cardamomo, de los Naranjos al atardecer, que se respiraba en los alrededores de la Catedral.

Desde entonces la luz de ese Sol se conoce como la del Sol de Portocarrero.